jueves, 6 de diciembre de 2007

Divagaciones para sonreir...(Carta a una amiga)

Angie, ¿recordaràs que, en mi carta anterior, te hacìa un comentario respecto de los maestros y del papel, nada ejemplar, que han desempeñado en nuestro sistema educativo? Pues bien, ahora me permito hacer una rememoraciòn de mi experiencia y desempeño como alumno, de la cual, no me hace sentirme orgulloso.
A veces mis hijas me preguntan: ¿Papá? ¿Cómo eras cuando niño en la escuela? ¡Gulp! Trago saliva. Mi infancia ¡Nada ejemplar! Para mis adentros, me cuesta trabajo decirles que fui un niño mediocre en mis calificaciones (pasaba de ¡panzazo!) y ¡para colmo! Me expulsaron en 4to., 5to., y 6to. Fui demasiado travieso. Y, ¡eso es lo que les digo a mis hijas!:”fui un poco travieso”. ¿Calificaciones?: regulares. ¿Secundaria? Casi igual, pero ya no me expulsaban. Estudié en una secundaria técnica. Me dieron de taller: ¡mecanografía y taquigrafía! ¡Te imaginas! Yo, un futuro ¡secretario de oficina!. ¡No podía creerlo¡ No me gustaban esas materias. Tal vez, lo que compensaba y me animaba era que la maestra era muy guapa y encendía mis sueños febriles de adolescente. No faltaba a sus clases y aprobaba sus materias con... ¡ 8 y 9! ¡increíble! Como te darás cuenta, esta era en verdad, una maestra que encendía nuestra curiosidad. Digo nuestra, porque también habían otros alumnos que admiraban sus...clases. Hoy en día me doy cuenta, cuanto me sirven las famosas enseñanzas de mecanografía. ¿La taquigrafía? No sé donde quedó arrumbada.
Yo estaba acostumbrado a escribir en manuscrito todo: apuntes, notas, fichas bibliográficas, cartas a mis amistades (no existían los e.mails). Ahora trato de hacerlo en la compu y trato de escribir lo más rápido posible conforme surgen mis ideas en la mente. Me dejo llevar por el tecleado y las ideas que me fluyen. Creo que tengo buena velocidad.
Así pues, Angie, si algún día requieres, para el desarrollo de tus funciones en tu empresa, de un secretario particular. Ya sabes. Aquí tienes un candidato. Pero...¡eso sí! No me digas que me ponga minifalda y zapatillas ni tampoco que me siente en tus piernas. No porque no quiera. Si no, porque no tengo clase o estilo. ¡Te imaginas! ¿Cómo me veré cruzando las piernas un tanto seductoramente y con una mirada lánguida? Lo peor del caso, ¿cómo me veré, al intentar levantarme, y caminar en zapatillas? Me imagino caminando, con las piernas arqueadas y en los primeros pasos; de buenas a primeras irme de bruces y de frente con toda mi humanidad y estrellarme contra el suelo. ¡Pero eso no es todo! El espectáculo que daré, al estar tirado en el suelo y con minifalda. Desafortunadamente no se puede llevar minifalda con short. ¡Caray, que espectáculo! ¡Bochornoso...bochornoso! Angie, cambiemos de escena y olvidémonos de la minifalda y zapatillas. Bochornoso. ¡Uufff!


Por lo pronto, antes de que abandones este blog, me despido, no sin antes decirte que no olvides escribirme tu opinión. Saludos
Jus

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